
Con gran sentimiento en su alma tocaba su violín para la calle en silencio. Esa canción tan hermosa como insignificante despertó la atención de las 6 personas en especial que se encontraban fuera de su casa a tan altas horas de la noche, a las que llegó un aire melancólico por tan hermosa melodía haciéndolos recordar tiempos pasados que fueron de alegría o de tristeza.
Carlota, una señora de edad mayor que siempre cenaba con amigos cerca de ahí, vestida con sus mejores ropas y con una mascara de maquillaje en su ya arrugada cara recordaba con tristeza su adolescencia, esa época en la que conoció a su acompañante de toda su vida pero que, lamentablemente, la vida lo dejó ir demasiado rápido.
Verónica una señora de 34 años que pasaba por la solitaria calle, aun con la juventud en cara recordaba con melancolía ese día que en el hospital cerca de su casa después de horas de trabajo de parto solo se escucharon unos llantos, los amargos llantos que solo se sueltan después de un gran dolor al corazón, después de una gran decepción, después de una gran tristeza e impotencia, después de perder a su bebe.
Jacobo un señor que caminaba del trabajo a recordó a su pequeño hijo al que perdió a la edad de 18 por que tenia que ir a cumplir con su patria y murió en brazos de sus compañeros soldados ese 20 de Diciembre, día de su cumpleaños.
Jonatan, un supermodelo en su mejor tiempo que por cosas del destino se topo en esa insignificante calle soltaba suspiros de decepción al recordar la promesa que le hizo su madre, la de no depender de nada ni de nadie y ahora a la joven edad de 25 dependía del dinero y el alcohol.
Maria, una maestra de 45 años a la que todos pensaba que era dura como una piedra soltó la primera lagrima luego de 20 años al recordar con alegría el día de su boda, su primer beso y el nacimiento de su único hijo y soltó una pequeña sonrisa.
Eduardo, un joven escritor que salía de su departamento para tomar aire se inspiró y dejo fluir en su cabeza todos los recuerdos de su niñez, cuando soñaba en convertirse en alguien importante y feliz, pero los duros golpes de la vida le hicieron amargarse y encerrarse en su pequeño mundo de fantasía.
Personas conocidas por esos rumbos, a las que el mundo creía que conocía revelaban esa noche sus mas guardados sentimientos y los liberaban de su alma al escuchar a un vagabundo que tocaba para que el mundo estresado y con el reloj corriendo parara un instante.
Arturo de 50 años de edad, cansado por el tiempo en que vivió tocaba su viejo violín para 6 desconocidos sin pedir nada a cambio más que un momento en sus vidas, que estoy segura nunca olvidaran.
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Totalmente dedicado a mi amiga Andrea Macias que se tomo el tiempo de leerlo y le encanto Gracias :)
es increible como algo de lo mas insignificante puede cambar tantas vidas... ^^
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