
Tomaba café en balcón cuando te vi pasar, y hay vinieron todos mis recuerdos…
Era nueva, no tenia a nadie, hablaba español y un poco de ingles mas me comunicaba con el arte. Dibujaba a las afueras del lugar cuando una hoja salio volando y callo en tu cara, reíste.
Nos conocimos, me enseñaste tu francés yo perfeccione tu español.
Me mostraste tu arte y tus poemas yo mi arte y mi música.
Me enseñaste a bailar y yo a cocinar.
Compartimos días y noches,
Altas y bajas.
Lloramos, reímos, gritamos, hablamos y callamos.
Nos mirábamos fijamente a los ojos y no decíamos palabra… eras diferente por que me entendías. Tocabas mi alma ligeramente y con cuidado pero con tanto cariño que me hacia suspirar, Gracias.
Estudiamos, dibujamos, creamos, nadamos, comimos, dormimos, vivimos. En que momento dejaste de ser parte de mi vida, para convertirte en la vida misma?.
Los buenos tiempos terminaron y tuvimos nuestras diferencias, peleamos y esa noche no fuiste a dormir a nuestro departamento pero recibí flores y una nota con respuesta a mi pregunta “en el mismo instante en que ya nada importo y abriste tus brazos hacia mi, y abriste tu mente hacia mi, y tus emociones y tu cariño cuando nunca a nadie le dejaste ir tan lejos. Perdóname”
Rasgue tus fotos, tus pinturas las guarde en un armario ahora cerrado con llave, pinte las paredes plasmadas de tus poemas, ralle los discos de tu música y borre todo recuerdo, caricia, sonrisa y beso de mi mente y las flores, ahora marchitas, las puse en un rincón.
Gracias, gracias por convertirte en mi vida y en mis sueños, en mis noches y en mis días, mis alegrías, mis esperanzas y mis emociones y sobre todo gracias, por convertirte en no solo una persona que paso por mi vida, sino en la vida misma.
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